Tú, que tuviste el poder sobre mí. Tú, que pudiste hacerme saltar, reír, cantar o llorar. Tú... haciéndome siempre tan frágil y distinta.
Sí, algún día te quise, pero todas las historias acaban. No, nunca te creí, pero siempre me gustó soñar.
Ahora ha pasado el tiempo y yo no soy la niña que antes era. En algún momento rompí con el dolor y seguí mi camino libre de pesadas cargas. Sólo iba yo acompañada de lo que pudo ser.
Hoy abro las alas y echo a volar, porque no hay mejor sentimiento que la libertad.
06/12/10 ·
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Autor:
leah ·
Los recuerdos se van borrando conforme pasan las horas. Yo continúo con mis cosas sin pensar ya más en ti. Un recuerdo, otro, otro más. Desfilan al baúl de la indiferencia. Ya no te miro aunque me lo pidas a gritos, si te caes ya no te recojo. No estoy siguiéndote ya. Simplemente me siento ligera sin tu presencia en mi mente, en mi corazón. El matiz gris que le dabas a mi vida desapareció, quedando un empurpurado atardecer. Poco a poco el sol cae y veo salir las estrellas donde antes tan solo había un cielo nublado. Ya no se cómo continuar, no sé cómo acabar porque lo que quiero decirte es tan fácil como un: ye olvidé. Desapareciste y soy feliz. Mi sonrisa es lo que me guía y lo que ahora me alumbra.
08/12/08 ·
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Autor:
leah ·
Una lágrima que cae, un suspiro que escapa, un recuerdo que se borra, otro que vuelve. Todo tiene un origen común: tú. Sentir es un torbellino en el que es fácil entrar pero no salir. Subo, bajo, mil vueltas me enredan. Tus besos son amargo licor abrasador. Me inquietan el alma. Me hacen rozar el cielo con la punta de los dedos. Pero no lo puedo disfrutar. Son incompletos. Les falta todo, les faltas tú. Una lágrima que cae, un suspiro que escapa, un recuerdo que se borra, otro que vuelve. Así, estoy condenada a recordarte.
16/11/08 ·
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Autor:
leah ·
Te dejo caer. El golpe que recibes es fuerte. Duele. ¿Duele? No me lo creo. No puede doler tanto como doliste tú. Gritas. No te oyes. Te hundes. No te cojo. Y como una secuencia todo empieza. Pero es una secuencia en espiral que va desde el extremo hasta el centro. Te absorbe como un huracán. Levántate. Mírame. Ahora el dolor no lo pongo yo. No tengo que pedir perdón. ¿Te suena? Sí, es la canción. Ahora piensa y llora. Ya no tienes mi hombro. Caerás sin cesar. No me busques, ya no estoy. No me llames comunica. Adiós…
11/11/08 ·
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Autor:
leah ·
Tu mirada se ha clavado en la mía. Me ha quemado por dentro. Ardo en la llama que me debora la conciencia, el alma. Roe hasta el más mínimo resquicio del corazón. No te dejo entrar más. Duele tu presencia. Me besas sin besar, me hablas sin hablar, me acaricias sin acariciar. ¿Qué me hiciste? Me convertiste en princesa sin estar preparada para ello. Me lo creí y anduve por los suelos. Ahora ando y puedo gritar. Y grito y me miras y ya no me importas y caes y no te lo crees. Me desaté de tu juego macabro hecho para rasgar almas puras de amor, cargadas de sentimientos que buscan una mirada para acariciar. Sigue con tu juego, que yo sigo con mi vida siendo esta vez princesa de verdad con una mirada que acariciar. Sigue con tus canciones que yo sigo con mi vida.