Tu mirada se ha clavado en la mía. Me ha quemado por dentro. Ardo en la llama que me debora la conciencia, el alma. Roe hasta el más mínimo resquicio del corazón. No te dejo entrar más. Duele tu presencia. Me besas sin besar, me hablas sin hablar, me acaricias sin acariciar. ¿Qué me hiciste? Me convertiste en princesa sin estar preparada para ello. Me lo creí y anduve por los suelos. Ahora ando y puedo gritar. Y grito y me miras y ya no me importas y caes y no te lo crees. Me desaté de tu juego macabro hecho para rasgar almas puras de amor, cargadas de sentimientos que buscan una mirada para acariciar. Sigue con tu juego, que yo sigo con mi vida siendo esta vez princesa de verdad con una mirada que acariciar. Sigue con tus canciones que yo sigo con mi vida.